Un reciente estudio elaborado por el banco de inversión Goldman Sachs encendió las alarmas sobre la brecha tecnológica que enfrenta la Argentina: el país se posicionó en el último lugar entre 28 economías analizadas en cuanto al nivel de adopción e integración de la inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con el informe, la utilización de esta tecnología en el ámbito productivo y corporativo nacional no alcanza el 10%, una cifra que contrasta fuertemente con el panorama de las economías líderes, donde los índices de implementación se ubican cerca o por encima del 20%.
Impacto en el empleo y la estructura laboral
A la par de medir el grado de adopción tecnológica, el análisis de Goldman Sachs aborda una de las principales inquietudes del mercado: el efecto de la automatización en las fuentes de trabajo. Por el momento, el impacto sobre la desocupación global se mantiene en niveles acotados.
Entre las principales conclusiones del reporte destacan:
Sectores más expuestos: La automatización está afectando primordialmente a tareas de carácter rutinario en rubros como la atención al cliente y los servicios de tecnología.
Nuevas oportunidades: La demanda de infraestructura tecnológica genera un contrapeso dinámico, impulsando la creación de puestos de trabajo en sectores estratégicos como la ingeniería y la construcción.
Perspectivas a largo plazo: Pese al reacomodamiento del mercado laboral, los especialistas del banco descartan que la irrupción de la IA provoque un incremento estructural o permanente del desempleo.
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